Imperios Galácticos II

Los Imperios de la C.F.

El Imperio de Trantor

En el nº de mayo de 1942 de la revista de C.F. americana Astounding aparece el primero de los relatos que compondrían la trilogía Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación de Isaac Asimov, fix-up de relatos y novelas cortas, publicada en forma de libros entre 1951 y 1953.

El tema de la obra era la caída de un gran Imperio Galáctico y la lucha de un grupo de científicos psicohistóricos para reducir al mínimo el periodo bárbaro que seguiría a dicha caída y lograr la llegada de un Segundo Imperio incluso mejor que el primero.

Se trata de una proyección al futuro del fenómeno medieval europeo en el sentido de reconstruir el Imperio Romano dando fin al periodo bárbaro que siguió a su caída. Isaac Asimov reconoció en numerosas ocasiones que había tomado como base para sus relatos la estructura del Imperio Romano y los acontecimientos históricos que llevaron a su caída.

La saga Fundación nos ubica en un escenario futuro en el que la Galaxia está unida en un Imperio gigantesco que en apariencia mantiene el poder con firmeza. Sin embargo, un matemático, Hari Seldon, desarrolla una disciplina, la psicohistoria, que combina la historia, la psicología y la estadística para predecir el futuro de grandes colectivos humanos, siempre y cuando el campo de estudio se circunscriba a grandes masas de población, y no a acontecimientos concretos o sujetos individuales. Mediante la psicohistoria, Seldon descubre la decadencia que se esconde tras la aparente vitalidad del Imperio, y define una evolución futura de los acontecimientos que llevará en pocos siglos a una situación de caos absoluto en toda la Galaxia, que además se prolongará durante al menos 30000 años.

Para evitarlo, Seldon, con apoyo del Imperio (que, en realidad, quiere quitárselo de encima), crea dos Fundaciones, una en cada extremo de la Galaxia, con el objetivo aparente de recopilar todo el saber humano en una gigantesca enciclopedia, y el real de convertirse en centros de poder alternativos al Imperio y que puedan sustituirlo tras un comparativamente corto periodo de tiempo (unos 1000 años)

La obra, escrita con la extraordinaria capacidad de síntesis narrativa que caracteriza a Asimov, está dividida en tres partes: FUNDACIÓN, donde se narran los difíciles años iniciales de la Primera Fundación, FUNDACIÓN E IMPERIO, que compendia un enfrentamiento con las fuerzas imperiales, enormemente poderosas pese a la continua decadencia del Imperio. Y por último SEGUNDA FUNDACIÓN, donde descubrimos que la otra fundación creada por Seldon tiene características muy diferentes a la primera, pues no se basa en la expansión comercial ni en la supremacía científica, sino en el uso de los poderes mentales para manipular a las personas.

Serie de las fundaciones

Los Imperios perversos

Junto a la idea de grandiosidad, también la palabra Imperio conlleva la noción de autoritarismo, de tiranía.

Nerón como símbolo de autócrata caprichoso y cruel capaz de cometer las mayores atrocidades con toda impunidad amparándose en su supuesta calidad de dios y rodeado de una corte de aduladores y degenerados.

Tal idea fue muy común en la primitiva C.F. norteamericana. Como ejemplo tenemos al Emperador Ming, soberano del planeta Mongo y enemigo del héroe Flash Gordon. Aparecido como tiras en los suplementos dominicales en la prensa norteamericana entre 1934 y 1944. Idea que fue imitada por escritores y guionistas de todo el mundo. En España tenemos al fantástico Diego Valor.

La película Flash Gordon de 1980 aquí (archivo torrent)

Uno de los primeros imperios tiránicos en la lit. de C.F. es el que aparece en La Legión del Espacio, de Jack Williamson, publicada en revista pulp entre 1934 y 1950), editada en libro en 1947. La familia Ulnar, estirpe de exploradores y conquistadores del Sistema Solar, acaba por hacerse con el poder y funda el Imperio Solar en el S. XXVI. Doscientos años más tarde es derrotado por una revuelta de los científicos, que devuelven a los planetas a los buenos usos de la democracia representativa.

La Legión del Espacio, de Jack Williamson

Otro imperio tiránico es el presentado en Star Bridge (Puente entre estrellas, 1955), de Jack Williamson y James E. Gunn. No se trata de un imperio clásico con Emperador, corte, nobleza, etc. sino de una poderosa compañía industrial que domina las comunicaciones de la Galaxia.

Star Bridge (Puente entre estrellas, 1955), de  Jack Williamson y James E. Gunn

El ciclo de Darkover, de Marion Zimmer Bradley compuesto por una veintena de novelas y media docena de antologías de relatos, habla de un Imperio terrestre ávido de riquezas que saquea los recursos de los planetas dominados para mantener su lujo y fastuosidad.

Un problema mayor es la relación de un Imperio Terrestre frente a alienígenas. Durante mucho tiempo rigió en la C.F. norteamericana la tesis de los terrestres buenos y listos dominando a los extraterrestres malos y tontos.

Uno de los ejemplos destacados de la nueva corriente que deja atrás la tesis anterior es el relato We who stole the “Dream”, de James Tiptree. Unos infelices alienígenas son explotados y humillados por la guarnición imperial que ocupa su planeta, que logran liberarse y unirse a un estado independiente y poderoso formado por su propia raza.

En Double Meaning, (Doble significado), de Damon Knight, la raza extraterrestre de los rithianos frena la expansión del poderoso Imperio Terrestre e incluso amenaza su existencia.

David Gerrold nos presenta en Space Skimmer un Imperio “malo” con capital en la Tierra que cae, no por una guerra o revolución, sino por la invención de un nuevo tipo de nave espacial mucho mas rápida que las conocidas hasta entonces, que hace tambalear las estructuras económicas imperiales.

Como parodia de los Imperios clásicos, Harry Harrison en Bill, héroe galáctico (1965), describe en tono de farsa un demencial Imperio Galáctico con sus nobles degenerados, su planeta capital totalmente urbano (a semejanza de Trantor), sus inextricables problemas burocráticos, sus revoluciones prefabricadas y su inacabable guerra estelar con una raza alienígena.

Bill, héroe galáctico de Harry Harrison

Norman Spinrad describe un Imperio Extraterrestre en The Solarians (1966), en el que el Emperador controla un monstruoso ordenador programándolo según su personalidad. A su muerte, el ordenador designa al sucesor para que lo programe igual o de parecida forma. Algo que recuerda al sistema del Vaticano, en que los Cardenales son nombrados por el Papa, y a la muerte de éste, el Papa es nombrado por los Cardenales. El Imperio Duglaari, según este método de gobierno, parece que es regido realmente por la personalidad difunta del primer Emperador que ideó el sistema. Dicho Imperio es descrito como genocida y detestable, en lucha de exterminio con la raza humana. Claro está que los Imperios extraterrestres son siempre desagradables y sus soberanos tiránicos y malintencionados, desde aquel monstruoso Emperador descrito ya en 1931 por Nat Schachner y Arthur Leo Zagat en su relato The Emperor of Stars.

The Solarians, Norman Spinrad

Si hablamos de Imperios perversos, no podemos dejar de mencionar el hoy mas famoso de todos, que se describe en la saga de Star Wars.

Sabemos de su génesis que el ambicioso senador Palpatine, en los últimos tiempos de la República Galáctica, dio un golpe de estado proclamándose a si mismo Emperador de la Galaxia. Para ello tuvo que acabar con los nobles caballeros Jedi contando con la ayuda de Anakin Skywalker, ya convertido en el pérfido Darth Vader tras pasarse al lado oscuro de la Fuerza. Los hijos de Anakin- Darth Vader, Luke Skywalker y la Princesa Leia, ayudados por el Maestro Yoda, Obi-Wan Kenobi (los últimos caballeros Jedi supervivientes), Han Solo y Chewaka comandarán la Alianza Rebelde que derrotará al Imperio y las Fuerzas del Mal.

Los Imperios Gloriosos

En oposición a los Imperios perversos, hay una serie de obras que hacen hincapié en los aspectos de gloria y esplendor de los Imperios, la caballerosidad y valentía de los príncipes galácticos, la belleza y señorío de las princesas, la lealtad agradecida de sus súbditos, la serena majestad de los propios Emperadores.

Sus autores ven a los Imperios como una alternativa válida dentro del progreso político de la humanidad terrestre en expansión hacia las estrellas.

Ejemplo de esta tendencia nos lo da Edmond Hamilton en The Star Kings (Los Reyes de las Estrellas) y su continuación Return to the Stars. Presenta un Imperio casi idílico, pero precisa: es un Imperio democrático. Está gobernado por dos Consejos democráticos que colaboran en el gobierno con el Emperador. Uno con un representante por cada planeta, y otro según la población total del Imperio dividida en circunscripciones electorales (algo así como el Soviet de las Nacionalidades y el Soviet de la Unión en la antigua URSS).

The Star Kings (Los Reyes de las Estrellas), de Edmond Hamilton

Otro imperio democrático es el que presenta Robert A. Heinlein en su novela Double Star (Estrella Doble), (Premio Hugo 1956). El Emperador es una figura simbólica y el sistema de gobierno es una democracia bipartidista, muy similar a la existente en los EEUU.

Robert A. Heinlein, Estrella Doble

El reverso de la moneda a estos Imperios mas o menos democráticos nos la da H. Beam Pipper en su obra Ministry of Disturbance (Ministerio de Disturbios) y en otros relatos suyos. El Imperio se nos presenta como benéfico precisamente por no ser democrático. Ya en Space Viking (1963)(Vikingo espacial) el autor se muestra opuesto a la idea de democracia manifestando por medio de uno de sus personajes que en general los pueblos no están preparados para ella, o no se la merecía. Mencionar que George Lucas se apropió de unos personajes de este autor aparecidos en su novela Encuentro en Zarathustra (Little fuzzy, 1962). Estos personajes son los Ewoks de El retorno del Jedi.

Vikingo espacial, de H. Beam Pipper

A. E. Van Vogt describe un Imperio Galáctico Terrestre claramente monárquico en The Mixed Men. (1952) (Razas del futuro) Expone un concepto positivo de los aristócratas, a quienes tiene como superiores natos respecto al resto del pueblo. Para Van Vogt es un Imperio benéfico que sólo impone una unificación de las leyes criminales y un salario mínimo alto. Esto y naturalmente, la unidad. Nada de estados independientes que puedan ser gérmenes de posibles guerras o rebeliones. La Galaxia de Van Vogt es una, grande… y moderadamente libre.

The Mixed Men, de Van Vogt, aparece en la antología de relatos Maestros de Ciencia Ficcion I

El temor a la larga noche: Los Imperios necesarios.

Una tercera tendencia es la que podría denominarse “del mal menor”. Malo es el Imperio, pero peor sería el naufragio de la civilización que seguiría a su caída. En la serie de las Fundaciones tal caos es precisamente lo que Hari Seldon intenta evitar con sus Fundaciones Psicohistóricas. En nuestro mundo real equivaldría al período bárbaro que vino después de la caída del Imperio Romano, durante el cual las gentes tomaron el recuerdo de dicho Imperio como una época dorada.

Un ejemplo significativo es el Imperio Terrestre de Poul Anderson, quien en varios relatos y novelas narra el establecimiento, madurez y caída de un Imperio aristocrático, totalitario y esclavista. Algunos de sus personajes defienden el Imperio no por considerarlo bueno, sino porque la Larga Noche sería aún peor, Larga Noche que finalmente acaba llegando. Los relatos que ilustran este periodo muestran un cuadro bastante negro de guerras, violencia, miseria y canibalismo, queriendo hacer ver al lector que con el Imperio se vivía mejor, que siempre es preferible la injusticia al caos.

Dos novelas y dos relatos sobre el Imperio Terrestre de Poul Anderson

Además, en la antología Imperios Galacticos (recopilador Brian W. Aldiss) aparece el relato The star plunderer (El saqueador de estrellas) (1952, Poul Anderson)

Pero quizá la mayor amenaza de la Larga Noche sea el retroceso tecnológico. Ya Asimov relata como la caída del Imperio Trantoriano hace perder en las nuevas naciones bárbaras la ciencia atómica, volviendo a la vieja era del carbón y el petróleo.

En la serie Interestellar Empire, de John Brunner, después de la Larga Noche se establece un segundo Imperio, que puede utilizar las viejas naves del primer Imperio, pero que no puede construirlas ni repararlas, lo que le aboca a un lento camino hacia su total ruina.

Los Imperios en la C.F. española

La noción de Imperio no ha sido muy frecuente en la C.F. de nuestro país, quiza aburridos y escarmentados de las alusiones poco convincentes del franquismo a nuestro glorioso pasado Imperial (en realidad, nunca fuimos un Imperio, Carlos V fue rey de España y Emperador de Alemania)

El Señor de la Rueda (1978, Gabriel Bermúdez Castillo)

Civilización (1964, Domingo Santos)

La Caída del Imperio Galáctico (1978, Carlos Saiz Cidoncha)

Algo mas nutrido es el panorama si pasamos a las pequeñas novelas llamadas “de a duro”.

En La Saga de los Aznar, (1955-1958) de Pascual Enguídanos Usach (que firmaba como George H. White), se presentaban diversos Imperios Estelares, y casi todos de manera desfavorable.

Angel Torres Quesada (que firmaba con diversos seudónimos, el mas habitual A. Torkent) relata los altibajos de un Imperio Estelar en la veintena de novelitas que pueden ser englobadas dentro de El Orden Estelar.

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